Transmitir tranquilidad

Hace unos días, antes de Navidad viajamos de Montevideo a Salvador por TAM.

Increíblemente, conseguimos llegar a tiempo al aeropuerto, pero trámite va trámite viene, cambio de dinero, migraciones, etc, tuve la suerte de que no nos dio el tiempo de pasar por el Free Shop, así que empezamos ahorrando, algo que nos venía bien, ya que por un tema que no vale la pena recordar, tuvimos que cambiar los pasajes, reservas, etc, algo que casi nos arruinó las vacaciones, pero, en fin, pudimos salir, menos días, pero salimos finalmente.

Hacíamos escala en Sāo Paulo, donde teníamos que retirar las maletas, hacer aduana y conectar con un vuelo doméstico a Salvador, algo que ya estamos bastante acostumbrados a realizar.

Siendo optimistas en llegar a tiempo para tomar un ómnibus para el interior, esa misma noche, tendríamos que ayudar a Papá Noel en el Aeropuerto de Guarulhos, así que mi esposa se adelantó por el temido lugar que tienen los aeropuertos internacionales, mientras yo esperaba las maletas.

En ese mismo momento llegaba un vuelo también de TAM, pero de Miami, el cuál a pesar de haber llegado más tarde, ya tenía sus maletas en la cinta. Una de las azafatas, parte de la tripulación de nuestro vuelo, tomo una foto de las pantallas indicadoras, como para hacer el reclamo a algún supervisor, y como comentario le dijo a una colega, tus dos horas de descanso comienzan en un minuto y todavía estas aquí.

Luego de una demorada espera, la primer tanda de equipaje llegó y quizás un poco más desesperados que lo normal, luego de algunos empujones, unas quince personas, entre las cuales se encontraban las azafatas, se retiraron de la cinta hacia un nuevo destino.

A veces pasa que primero llega un camión y luego otro con el resto de las maletas.

El tiempo pasaba y las personas comenzaban a impacientarse.

Me acerqué a la funcionaria y le pregunté si tenía alguna novedad, pero como pasa en estos casos nadie sabía nada.

Algunos pasajeros ya comenzaban a completar el formulario de reclamos de equipaje y otros ya levantaban el tono de voz, en sus reclamos, el caos comenzaba a instalarse.

Finalmente cuando todo estaba perdido, la cinta comenzó a moverse nuevamente, aquellos que se habían alterado un poco más, entre ellos un señor que en sus alusiones declaraba que era viajero frecuente por más de veinte años, a lo lejos le levantó el pulgar a la funcionaria con quien antes había discutido, en señal de que ahora estaba todo bien.

Las sonrisas de oreja a oreja que aparecieron en ese instante, durarían poco tiempo, porque solo llegaron tres maletas.

Ahora si, la furia se había desatado. El mismo señor que había levantado el pulgar, y que ahora era viajero frecuente por más de treinta años, alentaba a las personas a no firmar ningún formulario e ir todos a la delegacía.

Eso se estaba alejando mucho del tranquilo viaje de vacaciones que habíamos iniciado horas antes.

Me acerqué al mostrador para expresar mi inquietud con mi conexión que se realizaría en unos minutos. Inmediatamente, alejándose de la manifestación liderada por el pasajero frecuente que toda su vida había viajado en avión, se acercó un matrimonio uruguayo, que aparentemente viajaba por primera vez con destino a las playas de Salvador de Bahía, y quería saber que pasaría con su conexión y sus maletas.

Como no hablaban portugués, les dije que se quedaran tranquilos, que estas cosas lamentablemente a veces pasaban, pero que todo se iba a resolver, argumentando con una situación similar vivida un ańo atrás donde la empresa aérea, nos había brindado, estadía, transporte y comida por una pérdida similar de maletas y conexiones.

Después de toda mi explicación que buscaba transmitir tranquilidad, la señora nuevamente me preguntó, y las maletas aparecen?

Me causó mucha risa, parecía que no había tenido efecto lo que había dicho, pero la suerte, el destino, o la gracia de mantenernos calmos, nos hizo ver que en ese momento la cinta se ponía en movimiento y esta vez si traía el resto del equipaje de todos.

Finalmente ese atraso de más de una hora, hizo que fuera imposible hacer la fila para pagar en el Free Shop, seguimos ahorrando, pudimos tomar la conexión y finalmente el ómnibus, y Papá Noel?

Siempre da otras oportunidades, lo importante es estar felices.

El aprendizaje, para la Copa del 2014, recomiendo no llevar maletas! Los aeropuertos van a ser un caos, así que mejor lleven una maleta pequeńa de las que caben en el porta equipaje encima de los asientos de la cabina del avión.

Y MANTÉNGANSE CALMOS,  EL 80% DE LOS PROBLEMAS SE RESUELVE SOLO.

 

FELIZ 2014 con SALUD, PAZ y ALEGRÍA en sus HOGARES!

Fabricio De los Santos y familia.

 

 

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